jueves, 27 de octubre de 2022

Conoce tu avatar como abogado

 

CONOCE TU AVATAR



CONOCE TU AVATAR PARA SER UN BUEN ABOGADO/A

Para poder conseguir que confíen en ti ante un conflicto que tienen nada más importante que conocerte a ti mismo, saber cuales son tus principales habilidades y porque no… cuales tus debilidades para convertirlas en virtudes. Por eso hoy os quiero hablar de vuestro AVATAR.

 

Se dice que en internet y en otros tipos de tecnologías como WhatsApp, videojuegos, etc. se denomina avatar a una representación gráfica, normalmente con rasgos humanos, que se asocia a alguien que sea usuario de la red y con ella se identifica. Por otro lado los avatares pueden ser fotografías o dibujos artísticos, y algunas tecnologías permiten el uso de representaciones en tres dimensiones.

 

Si hablamos de religión, por ejemplo en el Hinduismo, podemos decir que el avatar puede ser la reencarnación de algunos dioses, porque tratamos de espíritus que ocupan un cuerpo terrenal, lo que supone una representación en la tierra de algún dios.  

El término se hizo famoso gracias a una película de ciencia ficción de 2009 dirigida por el famoso James Cameron, donde los personajes, para conseguir entrar en la atmósfera un planeta llamado Pandora, “deben introducirse en un avatar (el cuerpo de un indígena llamado “na`vi”) para interactuar con los nativos del planeta y convencerlos de explotar sus recursos naturales y minerales”.

 

En nuestra profesión de ABOGADOS se necesitan profesionales, bien formados y que sean capaces de “bucear” cual avatar en las emociones, en los sentimientos, en los intereses, en las necesidades de las partes en conflicto.

 

 ¿Cuáles son los verdaderos secretos de UN ABOGADO?, sabiendo que no hay que esperar que seamos “supermanes” o “superwomans”, simplemente necesitamos que nuestro avatar consiga: La modestia, la sencillez, la profesionalidad y la naturalidad.

 

Que utilicemos de la mejor forma nuestras dotes de comunicador y de discreción, que nos lleve a la prudencia, para saber preguntar lo que necesitamos y no más

 

Que tengamos plena convicción en lo que hacemos, para conseguir con ecuanimidad, la sobriedad y el ejemplo ante nuestros clientes, porque ganemos o perdamos un juicio hemos hecho lo que creíamos correcto

 

En definitiva, tener con nuestro esfuerzo, la capacidad de ver más allá lo evidente. La poderosa arma del sentido del humor, con la que conseguir una especial sensibilidad y humanidad que nos permita mirar en los entresijos del problema

 

Siempre se habla también de la capacidad de escucha activa, comprensión y paciencia, que no debe abandonarnos durante el estudio del caso y sobre todo la preparación del mismo, para conseguir a través de la persuasión, la disposición de las partes enfrentadas a cambiar el rumbo (hay que viajar ligero de equipaje).

 

Y todo ello no se puede conseguir más que con nuestra ética e integridad para poder conseguir la traducción de los mensajes que se lanzan, aquellas personas que un día perdieron su canal de comunicación (acordaros lo que os comenté de la necesidad de saber parafrasear)

 

No me digáis queridos amigos, que no es un trabajo apasionante; que no es como planteamos al inicio de nuestro artículo, un viaje en busca de “nuestro AVATAR”. La competencia del abogado debe ser tanto:

 

n  Intelectual: para tener una gran visión estratégica, saber planificar y  evaluar el conflicto según seamos reclamantes o reclamados

n  Interpersonal: Para conseguir la capacidad de dirigir y comunicar, no solo con nuestro cliente sino en la negociación con la otra parte

n  Personal: Con la que conseguir la credibilidad y creatividad que tanto propugnamos para ser distintos y profesionales de éxito

 

Tenemos que prepararnos para ponernos en la piel de nuestros clientes y saber trabajar un conflicto, por eso no dejes nunca de buscar tu avatar.

 

Y de ahí mi pregunta de hoy:

¿Cuáles crees que son las principales características de un buen abogado/a y porqué?


viernes, 8 de julio de 2022

La CULTURA DEL ENCUENTRO, entre la cultura del conflicto y la cultura del acuerdo

 

El diálogo y el encuentro forman parte del ámbito de la metodología, para conseguir “sacar” de cada persona la “mejor versión”, potenciando, así, sus dones. Se basa principalmente en el concepto de que la convivencia social hay que cuidarla. Para ello tenemos que ser muy precavidos con la necesidad de la “escucha activa”, habilidad fundamental en mediación, que nos coloque a los mediados en el modo “nosotros”. Por eso lejos de ser un concepto que puso de moda el Papa Francisco cuando en su discurso ante el Cuerpo Diplomático que se estaba acreditando en la Santa Sede, en enero de 2020, dijo: "Es necesario que los políticos se esfuercen por restablecer una cultura del diálogo" en clara referencia a la necesidad del diálogo y el encuentro aunque cada uno tenga su derecho a ser asertivo.

Por eso lo que hemos llamado “cultura del encuentro”, significa el tránsito que se puede producir entre dos culturas: la del conflicto y la del acuerdo. Solo podremos conseguir un acuerdo, si hemos conseguido un encuentro. una nueva forma de actuar con relación a “los otros” en una situación conflictiva.

La “cultura del encuentro” supone el reto de salir de nuestra comodidad y renovar la posibilidad de entender al “otro” que puede tener su parte de razón, aunque yo no la comparta.

Es… pura mediación, ya que empieza por ver y asumir que las demás no solo tienen su parte de responsabilidad en el problema, sino que son parte de la solución y solo así podemos tender el “puente del diálogo constructivo”. No es sencillo de ver, pero, ambos, si quitamos nuestras posiciones e intereses personales, nos encontramos en el mismo lugar: la necesidad de gestionar el problema de la mejor forma posible, ahí está el lugar de encuentro.

Por lo tanto, permitirme afirmar, que si no hay fronteras, límites, a lo que creemos, seremos capaces de encontrarnos y gracias a ti mediador, puedo asumir dos actitudes: mirar lo que ocurre sin querer comprender y compadecerme de la dificultad de una solución, o de su búsqueda, o ir a por ella, reforzado, porque la otra parte validó, ante quien nos ayuda, la posibilidad del encuentro. 

No es cómodo, porque necesita de actitud, pero se trabajan conceptos tales como “subsidiariedad” y “solidaridad”, vividos de manera práctica, para que no sólo sean conceptos… ¡Esto es la cultura del encuentro!

Los mediadores necesitamos un verdadero “encuentro”, que nos permita debates, discutiendo con aquellos que no alcanzamos a ver, convencidos de lo que pensamos, pero abiertos a tener la sensibilidad de escuchar y solo gracias a ellos comprendemos la realidad, el problema y que propuestas hacer para resolverlo.

¡Nada fácil¡, y realmente mucho más difícil que debatir en los tribunales, con turnos de palabra y conclusiones a nuestras alegaciones… pero sin el poder de decisión a quienes de verdad están sufriendo el conflicto.

La “cultura del encuentro” no es una tarea fácil, mucho menos para los católicos encerrados en sus propias referencias, encerrados en sí mismos, viviendo de sus propios conceptos y no del mensaje original, que es el mensaje de Jesucristo escrito en los Evangelios.

Y termino tal y como empecé, con otra cita del Papa Francisco quien dijo en su discurso al que me referí al principio:


“Este encuentro me ofrece la oportunidad para expresar el aprecio por los esfuerzos que se hacen, a lo largo de las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación. En el último año ciertamente se ha avanzado de modo particular; los pasos dados hacen crecer la esperanza, en la convicción de que la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos

Este trabajo nos pide no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la nación y, a pesar de los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica, persistir en la lucha para favorecer la CULTURA DEL ENCUENTRO, que exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altisima dignidad, y el respeto por el bien común»

Aprendamos de la Cultura del Encuentro.

miércoles, 21 de julio de 2021

Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible y el compromiso de los mediadores.

 

La Asamblea General adoptó en Septiembre de 2015, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un documento que establecía un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

Así, los 17 Objetivos de la Agenda se elaboraron en más de dos años de consultas públicas, interacción con la sociedad civil y negociaciones entre los países.

La Agenda implica un compromiso común y universal, y la pregunta que os hago hoy es ¿cuál puede ser el compromiso de los mediadores profesionales?

No se si hemos intentando conocer los pormenores de la misma y sobre todo, conseguir compromisos para su cumplimiento desde los distintos estados, países, instituciones, colectivos y profesiones.

Por eso me vuelvo a plantear, si los mediadores nos hemos parado a pensar, cual puede ser nuestro compromiso con la Agenda del Desarrollo Sostenible en los próximos años, por eso creo que es necesario, parar, reflexionar, analizar y porque no, tomar decisiones y compromisos.

El 25 de septiembre de 2015, jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en la histórica Cumbre del Desarrollo Sostenible en la que aprobaron la Agenda 2030. Una Agenda que como su nombre indica, marca una carta de navegación en los próximos años según distintos objetivos. Esta Agenda contiene 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aplicación universal que, desde el 1 de enero de 2016, rigen los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el horizonte del año 2030. Ya hemos consumido 6 y nos quedan 9.

Entre los objetivos, nos encontramos con el más importante para nosotros, mediadores, cuando nos referimos al número 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. Con ello conseguir promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas.

Para ello, la propia web de Naciones Unidas nos reflexiona sobre “los conflictos, la inseguridad, las instituciones débiles y el acceso limitado a la justicia” como las claves que continúan suponiendo una grave amenaza para el desarrollo sostenible y por ende, aquello que necesitamos paliar en la Agenda. Es más, en esta época que estamos viviendo de Pandemia, por otro lado, imposible de prever cuando se firmó el compromiso, hace que la protección de los derechos humanos y sobre todo de una justicia de calidad, puedan dar respuestas fiables en los próximos años.

Construir soluciones más efectivas a los problemas, es nuestra misión, es la misión de los mediadores y de la mediación, que ya en la exposición de motivos de la Ley 5/2012 en España, la “tachaba” de una justicia de calidad, de ahí la necesidad de apostar por la mediación. 

Así los mediadores somos conscientes de nuestra labor, nuestra inquietud y nuestra aportación a la “cultura de paz”. Y no solo desde la reducción de conflictos de todo tipo y sobre todo sus consecuencias, sino desde la prevención y la educación a entidades y sociedades en esta cultura. Pensemos que la paz, al igual que la mediación, no es patrimonio de nadie pero si es responsabilidad de todos.

Dice los expertos que si protegemos los derechos humanos, podremos conseguir colocar a las personas en el centro del debate. Por eso cuando muchas veces me preguntan en distintos medios ¿Qué nos va a quedar de aprendizaje tras la pandemia?, siempre digo que, conseguiremos la vuelta a los valores humanos y entre ellos la justicia y la razón ante los conflictos y esa importante reflexión que es pura mediación: conseguir que los mediados sean los auténticos protagonistas de su solución.

También me gustaría daros a conocer los Objetivos concretos que se marcan por este alto Organismo:

16.1 Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo

16.2 Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños

16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos

16.4 De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada

16.5 Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas

16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas

16.7 Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades

16.8 Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial

16.9 De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos

16.10 Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales

16.a Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, para crear a todos los niveles, particularmente en los países en desarrollo, la capacidad de prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia

16.b Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible

En definitiva, preocupación por la violencia, la corrupción y la participación, por eso es importante preguntarnos, ¿Qué puede aportar la mediación y los mediadores en este contexto?

La mediación, conocemos que puede ser perfectamente el método para paliar y proteger estas inquietudes. Es verdad que los objetivos marcados son muy generales y sobre todo, con algo que los mediadores huimos de forma general: la violencia. Pero también es cierto que, como método y proceso colaborativo, la mediación puede gestionar los conflictos personales, institucionales, internacionales… siendo una herramienta fundamental en el desarrollo de la cultura de paz. Y de la misma forma, los mediadores seremos los vehículos para generar una comunicación y diálogo pacífico entre las partes en conflicto y conseguir a medio plazo los objetivos marcados que no es más que apostar por una justicia social y la tan mencionada paz.   

 Para conseguirlo, os animo a apostar por la prevención en la gestión de los conflictos y con ello conseguir “educar” a las partes, aprender un método que a buen seguro les servirá en el futuro cuando se encuentren en una nueva situación de conflicto. Por eso me atrevo a apostar por el papel de educador de los mediadores, facilitando el diálogo cada vez que intervengamos, el respeto a cada posición y los valores, aunque no se compartan y conseguir la tan ansiada “construcción de la paz”.

Con todo querido mediador o mediadora, transformaremos nuestro mundo, aunque sea en pequeñas dosis, caso a caso, persona a persona, conflicto a conflicto, educando en la paz, la justicia y creando instituciones sólidas. Y no solo en este objetivo 16 señalado en este post, como central para nuestra “futura misión” sino que me atrevería, a responsabilizar nuestro trabajo como eje central en cualquiera de los otros objetivos de esta Agenda 2030, que refleja un mundo sin fronteras, con problemas globales y en la búsqueda de compromisos reales por parte de los estados.

Así, me atrevo a señalar, que objetivos y metas de la Agenda, puedan también vincularse con la gestión de conflictos. Objetivos tales como: “el hambre cero”, el “fin de la pobreza”, “la educación inclusiva”, “el bienestar”, “ciudades resilientes”, “trabajo digno”, “igualdad de oportunidades” o “la igualdad de género” también pueden ser ejes en nuestro trabajo desde el momento que nuestra misión en llegar a acuerdos justos y equitativos, ¿os suena?

Creo que seríamos capaces de trabajar en post de los distintos objetivos, solo con nuestra pequeña aportación, caso a caso, persona a persona, asunto por asunto. Porque, no olvidemos, cada uno de los objetivos proceden de un conflicto concreto, un problema concreto que paliar y los mediadores precisamente nos dedicamos a gestionar conflictos. 


martes, 20 de julio de 2021

¿Por qué un Instituto de Investigación en materias de Gestión de Conflictos?


Un Instituto de investigación es una entidad dedicada a la ciencia y la investigación científica. Ligado de alguna forma a las Ciencias Sociales, era necesario crear en habla hispana, una entidad que pudiera acoger toda la prolífera investigación de los métodos alternativos de resolución de conflictos. 

Hoy en día oímos en distintos sectores la profesionalización de la mediación, la conciliación, la búsqueda incesante de la paz, los facilitadores, etc. Multitud de conceptos y vías que confluyen todas ellas en un mismo camino: "la llamada cultura del acuerdo"

Por eso la aparición en el escenario mundial de este Instituto, que profundizará sobre la formación excelente de los mediadores, la actitud ética y deontológica de estos, investigaciones y publicaciones de toda índole que ayude a comprender estas figuras y en definitiva, el ofrecimiento a la sociedad del mayor conocimiento de la gestión de conflictos por la vía de la autodeterminación de las personas.

Crear opinión pública y conferencias internacionales que lleven a la elaboración de proyectos y revistas de investigación de alto impacto académico com o es ADR Magazine del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.


viernes, 2 de octubre de 2020

TECNICAS DE UN BUEN ORADOR en GESTIÓN DE CONFLICTOS


 

Estimados amigos, aquí podéis analizar algunas claves de la oratoria, os ruego podais ver este video y comenteis AQUI en este mismo blog vuestras primeras impresiones...

https://youtu.be/JV2gVWqu7IU


miércoles, 23 de octubre de 2019

REGRESO AL FUTURO... LA CARTA DE NAVEGACIÓN DE UN MEDIADOR




Recuerdo la película “Back to the Future” (titulada Regreso al futuro en España y Volver al futuro en Hispanoamérica) es una famosa película de ciencia ficción que en 1985 revolucionó las pantallas de todo el mundo. En este sentido y solo por recordar al lector su argumento, relata las “aventuras de Marty McFly, un adolescente rebelde e impulsivo que vive con sus padres y viaja accidentalmente al pasado desde 1985, su época, a 1955 la época en que sus padres se conocieron. Eventualmente, cambia los hechos específicos de la línea original de tiempo en que sus padres se conocieron y enamoraron, al cambiar los hechos mejora su futuro y el de su familia, Marty intenta con ayuda del Dr. Emmett Brown reunir a sus padres de nuevo para asegurar su propia existencia y la de sus hermanos”.

Y pienso, desde mi humilde atalaya de profesional en la gestión de conflictos… ¿no es eso muchas veces lo que hacemos los mediadores?. Nos encontramos en una situación en la que nuestros mediados nos piden ayuda para saber cual será su futuro, o más bien, que le ayudemos a llegar a ese futro familiar idílico que desean y necesitan. Nuestra misión consistirá, como el argumento de la película, en “regresar al futuro” buceando en las posibilidades del pasado.

Dicen que los guionistas escribieron el guion una vez reflexionaron sobre la posibilidad de haberse hecho amigo de su padre si ambos hubiesen asistido a la misma escuela.

No fue fácil que esta película viera la luz, porque el proyecto era algo ilusorio y no se sabía que acogida podría tener entre el público, al igual que no ha sido fácil el camino recorrido por los muchos mediadores que llevamos años en este mundo de la gestión del conflicto, pero al igual que la película, de gran éxito posterior a su creación, la mediación tiene un enorme futuro. Fueron varias las productoras que rechazaron el guión; y no solo este, sino los actores. Propuestas de un lado y de otro fueron analizados para los distintos roles. No se tenía claro quien o quienes eran los adecuados; ¿te suena, querido lector?. Es una kmisma canción con distintos protagonistas. Es saber delimitar quien o quienes deben o pueden estar inmersos no solo en el conflicto, sino en la solución de este. Yo como mediador, animo a mis alumnos a que hagan una radiografía del conflicto, donde además de posiciones, intereses y necesidades, trabajo clásico que aprehendimos desde el primer momento, determinemos quienes son personajes principales y secundarios, para saber cuando y como intervenir.
La posproducción de la cinta del conflicto, nos hace pensar en todo momento en “regresar a nuestro futuro”,  aquél que nos lleva el proceso de mediación

¿Qué implica ‘volver al futuro’?

“Volver al futuro no solo es ir al futuro. En realidad implica viajar al pasado y, desde ahí, ir al futuro. El problema es que, al menos hasta donde llegan los conocimientos actuales de física de la humanidad, los dos viajes no se podrían hacer en la misma máquina del tiempo. Los principios teóricos que permitirían ir al pasado no son los mismos que actuarían en un posible viaje al futuro”. Por tanto… físicamente no, pero me pregunto… imaginariamente si ¿ y no es eso lo que hacemos en mediación?.

Pero además tenemos que tener en cuenta que IR AL PASADO NO ES LO MISMO QUE IR AL FUTURO. Podemos decir que viajar al futuro es ‘fácil’ ya que desde la teoría de la relatividad de Albert Einstein, tenemos claro que el tiempo no es uniforme en todo el universo.

La forma en la que podríamos viajar en el tiempo sería viajando a velocidades cercanas a la de la luz. Si hiciéramos un tren que nos permitiera hacerlo, el tiempo pasaría más lento para nosotros que para quienes están fuera del tren. Viajar en el tiempo de esa manera aunque sea teóricamente posible no implica que podamos hacerlo, pues no contamos con las soluciones técnicas requeridas para eso. Hoy no se sabe cómo construir un vehículo viable que le permita llevar a algún ser humano a la velocidad de la luz, y menos, que lo haga de modo que el pasajero sobreviva.

En cambio viajar al pasado es difícil (o imposible);  “Hay pequeños resquicios, arrugas y vacíos en el tiempo”, escribe Hawking, los cuales son evidentes a una escala más micro que la de los átomos, “en un lugar que llamamos ‘espuma cuántica’”. Es lo que llaman “agujeros negros”. Lo cierto es que fuera de la física, que no entendemos muchas veces “los mortales”, si se pudiera viajar atrás en el tiempo, muchas cosas cambiaríamos de lo ocurrido y de lo vivido y que en los conflictos, algunos hechos ocurran antes que sus causas y no después. Pero no puedo decirte otra cosa amigo lector, que es maravilloso poder “viajar en el tiempo” con nuestros mediados; es lo único que nuestra mente y nuestra habilidad, comprende, para llevarlos a un escenario distinto de futuro. Es lo único que marca nuestra “carta de navegación en el problema.

UNA CARTA DE NAVEGACION, que me permitirá mentalmente una y otra vez viajar del pasado al futuro, aprovechando el presente.  Hemos de tener en cuenta para finalizar que “una carta náutica es una representación a escala de aguas navegables y regiones terrestres adjuntas. Normalmente indica las profundidades del agua y las alturas del terreno, naturaleza del fondo, detalles de la costa incluyendo puertos, peligros a la navegación, localización de luces y otras ayudas a la navegación. Las cartas de navegación son instrumentos esenciales para la navegación náutica”. Pero ojo, siempre digo que cuando empezamos una formación en mediación, aprenderemos a modelar nuestra “carta de navegación” de futuro como mediador, sabiendo que, representar una esfera como es la tierra, en una superficie plana (aunque ya hoy en día haya programas informáticos), supone que haya cierta deformación de mediadas y de la realidad, por eso nunca existe la “mediación perfecta” sino aquella que sirve para nuestra realidad, tu realidad.

Javier Alés

sábado, 17 de agosto de 2019

Lección de Botánica para mediadores


¿Y por qué no? Siempre he dicho en mis conferencias que debemos aprender mas allá de lo que nos enseñan y hoy quisiera compartir con vosotros estos pensamientos.
Un árbol contiene las siguientes partes: raíz, tallo, hojas, ramas, flores y frutos. Al igual que un conflicto a mediar.
La raíz es la parte del árbol que queda bajo tierra. Su función principal es la de sujetar el árbol y absorber el agua y los minerales del suelo. La mayoría de los árboles tienen una raíz principal de la que se surgen las raíces secundarias.

Atajar el problema de raíz

Cuando hablamos de “atajar el problema de raíz” nos referimos a ésto. A que si no somos capaces de “bucear” en el origen, en la raíz, que se encuentra adherida a los sentimientos encontrados, aferrados en el tiempo que se han ido “sujetando” a la tierra sin dejar ver mas allá (ni tan si quiera la luz), difícilmente seremos capaces de poder hacer ver que es posible la solución y el acuerdo.
Dicen los expertos que algunos árboles tienen raíces especiales con una finalidad diferente y que pueden nacer a partir del tronco, las ramas o las hojas. Este es el caso de las raíces aéreas de los ficus que buscan el suelo para fijarse y sujetar bien al árbol.  Me gusta pensar en esta similitud en mediación. Muchas personas tienen raíces ya desde el inicio en alguna situación de desestructura que muchas veces refleja el comportamiento con el paso de los años
Otras veces, las raíces de ciertos árboles construyen una serie de contrafuertes que amplían la base del tronco para ofrecerle un mayor apoyo. Este tipo de raíces es bastante típico en muchos árboles tropicales. Para mi, mediador en ejercicio, es la familia.
Por otro lado, está el tallo es la estructura del árbol que separa las raíces de la copa, donde se sitúan las ramas y las hojas. En el caso del árbol lo llamamos  tronco. La función del tronco es la de separar las hojas de las raíces y trasportar la savia bruta desde el suelo hacia las hojas y la savia elaborada mediante el proceso de la fotosíntesis. Los troncos, a diferencia de los tallos de las hierbas, contienen un tejido llamado vulgarmente madera. El tallo o tronco de los árboles crece todos los años.
Diríamos que es la forma de ser, tus valores y tus principios.  A los que  nunca te pediremos que renuncies cuando acudas a mediación, pero que deben ser compartidos para que puedan ser comprendidos y respetados.
El tallo esta formado por dos tipos diferentes de tejidos: el  que forma la corteza y el que forma la madera. Estos dos tipos de tejidos forman una serie de tejidos conductores  encargado de transportar la savia bruta – agua y minerales- hacia las hojas.
Sobre esta “corteza” es sobre la que trabajaremos en una negociación, como artesanos que somos, una madera “única” en cada caso, que hará del mismo siempre algo especial y distinto. No hay una idéntica madera nunca.
¿Y las hojas? Son una de las partes más importantes de los árboles puesto que están encargadas de realizar la fotosíntesis así como la respiración la vegetal. Algunos árboles mantienen las hojas sobre el árbol durante todo el año. Estas se van renovando poco a poco ( árboles de hoja perenne). Otros árboles dejan caer todas las hojas durante una época del año y la copa permanece desnuda ( árboles de hoja caduca).

Alcanzar el acuerdo en mediación

Intereses, necesidades, posiciones… Unas perennes, otras caducas, pero siempre intentando dejar ver lo que las partes muestran en un conflicto. Las “hojas” de nuestra vida son las que deseamos mantener o intercambiar, dar o recibir.
También tendríamos las ramas. Son los tallos secundarios que se originan a partir de las yemas. El desarrollo de las yemas produce brotes con hojas cuyo crecimiento total dará lugar a una rama. Según como se produce el crecimiento de las ramas hablamos de ramificación. A mayor “madurez”, más ramas. Todo pueden ser oportunidades. No debemos desechar ninguna, porque a “cualquier rama nos podremos agarrar” para acercar posturas y nunca sabremos de dónde puede brotar.
Y, por último, las flores que biológicamente son los órganos sexuales de los árboles. No todo árbol da flores o frutos. No toda negociación en mediación llega a un acuerdo, pero bien es cierto que como todo árbol, aún sin flores, su belleza esta en su simple existencia. Los mediadores somos gestores y, como tal aún sin acuerdo, la “belleza” de la gestión está en haber recorrido el camino del diálogo aún cuando no exista al final del mismo “la flor”.
Excepto en algunos casos muy particulares, para que un árbol produzca frutos, las flores de este árbol necesitan ser polinizadas . Tiene que haber voluntad. Actitud porque sin ella no existe el fruto.
Gracias amigos por haber querido compartir conmigo una pequeña “lección de botánica en mediación”. Un abrazo“botánico” de las relaciones humanas.

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