miércoles, 21 de julio de 2021

Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible y el compromiso de los mediadores.

 

La Asamblea General adoptó en Septiembre de 2015, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un documento que establecía un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

Así, los 17 Objetivos de la Agenda se elaboraron en más de dos años de consultas públicas, interacción con la sociedad civil y negociaciones entre los países.

La Agenda implica un compromiso común y universal, y la pregunta que os hago hoy es ¿cuál puede ser el compromiso de los mediadores profesionales?

No se si hemos intentando conocer los pormenores de la misma y sobre todo, conseguir compromisos para su cumplimiento desde los distintos estados, países, instituciones, colectivos y profesiones.

Por eso me vuelvo a plantear, si los mediadores nos hemos parado a pensar, cual puede ser nuestro compromiso con la Agenda del Desarrollo Sostenible en los próximos años, por eso creo que es necesario, parar, reflexionar, analizar y porque no, tomar decisiones y compromisos.

El 25 de septiembre de 2015, jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en la histórica Cumbre del Desarrollo Sostenible en la que aprobaron la Agenda 2030. Una Agenda que como su nombre indica, marca una carta de navegación en los próximos años según distintos objetivos. Esta Agenda contiene 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de aplicación universal que, desde el 1 de enero de 2016, rigen los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el horizonte del año 2030. Ya hemos consumido 6 y nos quedan 9.

Entre los objetivos, nos encontramos con el más importante para nosotros, mediadores, cuando nos referimos al número 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. Con ello conseguir promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas.

Para ello, la propia web de Naciones Unidas nos reflexiona sobre “los conflictos, la inseguridad, las instituciones débiles y el acceso limitado a la justicia” como las claves que continúan suponiendo una grave amenaza para el desarrollo sostenible y por ende, aquello que necesitamos paliar en la Agenda. Es más, en esta época que estamos viviendo de Pandemia, por otro lado, imposible de prever cuando se firmó el compromiso, hace que la protección de los derechos humanos y sobre todo de una justicia de calidad, puedan dar respuestas fiables en los próximos años.

Construir soluciones más efectivas a los problemas, es nuestra misión, es la misión de los mediadores y de la mediación, que ya en la exposición de motivos de la Ley 5/2012 en España, la “tachaba” de una justicia de calidad, de ahí la necesidad de apostar por la mediación. 

Así los mediadores somos conscientes de nuestra labor, nuestra inquietud y nuestra aportación a la “cultura de paz”. Y no solo desde la reducción de conflictos de todo tipo y sobre todo sus consecuencias, sino desde la prevención y la educación a entidades y sociedades en esta cultura. Pensemos que la paz, al igual que la mediación, no es patrimonio de nadie pero si es responsabilidad de todos.

Dice los expertos que si protegemos los derechos humanos, podremos conseguir colocar a las personas en el centro del debate. Por eso cuando muchas veces me preguntan en distintos medios ¿Qué nos va a quedar de aprendizaje tras la pandemia?, siempre digo que, conseguiremos la vuelta a los valores humanos y entre ellos la justicia y la razón ante los conflictos y esa importante reflexión que es pura mediación: conseguir que los mediados sean los auténticos protagonistas de su solución.

También me gustaría daros a conocer los Objetivos concretos que se marcan por este alto Organismo:

16.1 Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo

16.2 Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños

16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos

16.4 De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada

16.5 Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas

16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas

16.7 Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades

16.8 Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial

16.9 De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos

16.10 Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales

16.a Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, para crear a todos los niveles, particularmente en los países en desarrollo, la capacidad de prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia

16.b Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible

En definitiva, preocupación por la violencia, la corrupción y la participación, por eso es importante preguntarnos, ¿Qué puede aportar la mediación y los mediadores en este contexto?

La mediación, conocemos que puede ser perfectamente el método para paliar y proteger estas inquietudes. Es verdad que los objetivos marcados son muy generales y sobre todo, con algo que los mediadores huimos de forma general: la violencia. Pero también es cierto que, como método y proceso colaborativo, la mediación puede gestionar los conflictos personales, institucionales, internacionales… siendo una herramienta fundamental en el desarrollo de la cultura de paz. Y de la misma forma, los mediadores seremos los vehículos para generar una comunicación y diálogo pacífico entre las partes en conflicto y conseguir a medio plazo los objetivos marcados que no es más que apostar por una justicia social y la tan mencionada paz.   

 Para conseguirlo, os animo a apostar por la prevención en la gestión de los conflictos y con ello conseguir “educar” a las partes, aprender un método que a buen seguro les servirá en el futuro cuando se encuentren en una nueva situación de conflicto. Por eso me atrevo a apostar por el papel de educador de los mediadores, facilitando el diálogo cada vez que intervengamos, el respeto a cada posición y los valores, aunque no se compartan y conseguir la tan ansiada “construcción de la paz”.

Con todo querido mediador o mediadora, transformaremos nuestro mundo, aunque sea en pequeñas dosis, caso a caso, persona a persona, conflicto a conflicto, educando en la paz, la justicia y creando instituciones sólidas. Y no solo en este objetivo 16 señalado en este post, como central para nuestra “futura misión” sino que me atrevería, a responsabilizar nuestro trabajo como eje central en cualquiera de los otros objetivos de esta Agenda 2030, que refleja un mundo sin fronteras, con problemas globales y en la búsqueda de compromisos reales por parte de los estados.

Así, me atrevo a señalar, que objetivos y metas de la Agenda, puedan también vincularse con la gestión de conflictos. Objetivos tales como: “el hambre cero”, el “fin de la pobreza”, “la educación inclusiva”, “el bienestar”, “ciudades resilientes”, “trabajo digno”, “igualdad de oportunidades” o “la igualdad de género” también pueden ser ejes en nuestro trabajo desde el momento que nuestra misión en llegar a acuerdos justos y equitativos, ¿os suena?

Creo que seríamos capaces de trabajar en post de los distintos objetivos, solo con nuestra pequeña aportación, caso a caso, persona a persona, asunto por asunto. Porque, no olvidemos, cada uno de los objetivos proceden de un conflicto concreto, un problema concreto que paliar y los mediadores precisamente nos dedicamos a gestionar conflictos. 


martes, 20 de julio de 2021

¿Por qué un Instituto de Investigación en materias de Gestión de Conflictos?


Un Instituto de investigación es una entidad dedicada a la ciencia y la investigación científica. Ligado de alguna forma a las Ciencias Sociales, era necesario crear en habla hispana, una entidad que pudiera acoger toda la prolífera investigación de los métodos alternativos de resolución de conflictos. 

Hoy en día oímos en distintos sectores la profesionalización de la mediación, la conciliación, la búsqueda incesante de la paz, los facilitadores, etc. Multitud de conceptos y vías que confluyen todas ellas en un mismo camino: "la llamada cultura del acuerdo"

Por eso la aparición en el escenario mundial de este Instituto, que profundizará sobre la formación excelente de los mediadores, la actitud ética y deontológica de estos, investigaciones y publicaciones de toda índole que ayude a comprender estas figuras y en definitiva, el ofrecimiento a la sociedad del mayor conocimiento de la gestión de conflictos por la vía de la autodeterminación de las personas.

Crear opinión pública y conferencias internacionales que lleven a la elaboración de proyectos y revistas de investigación de alto impacto académico com o es ADR Magazine del Foro Internacional de Mediadores Profesionales.


viernes, 2 de octubre de 2020

TECNICAS DE UN BUEN ORADOR en GESTIÓN DE CONFLICTOS


 

Estimados amigos, aquí podéis analizar algunas claves de la oratoria, os ruego podais ver este video y comenteis AQUI en este mismo blog vuestras primeras impresiones...

https://youtu.be/JV2gVWqu7IU


miércoles, 23 de octubre de 2019

REGRESO AL FUTURO... LA CARTA DE NAVEGACIÓN DE UN MEDIADOR




Recuerdo la película “Back to the Future” (titulada Regreso al futuro en España y Volver al futuro en Hispanoamérica) es una famosa película de ciencia ficción que en 1985 revolucionó las pantallas de todo el mundo. En este sentido y solo por recordar al lector su argumento, relata las “aventuras de Marty McFly, un adolescente rebelde e impulsivo que vive con sus padres y viaja accidentalmente al pasado desde 1985, su época, a 1955 la época en que sus padres se conocieron. Eventualmente, cambia los hechos específicos de la línea original de tiempo en que sus padres se conocieron y enamoraron, al cambiar los hechos mejora su futuro y el de su familia, Marty intenta con ayuda del Dr. Emmett Brown reunir a sus padres de nuevo para asegurar su propia existencia y la de sus hermanos”.

Y pienso, desde mi humilde atalaya de profesional en la gestión de conflictos… ¿no es eso muchas veces lo que hacemos los mediadores?. Nos encontramos en una situación en la que nuestros mediados nos piden ayuda para saber cual será su futuro, o más bien, que le ayudemos a llegar a ese futro familiar idílico que desean y necesitan. Nuestra misión consistirá, como el argumento de la película, en “regresar al futuro” buceando en las posibilidades del pasado.

Dicen que los guionistas escribieron el guion una vez reflexionaron sobre la posibilidad de haberse hecho amigo de su padre si ambos hubiesen asistido a la misma escuela.

No fue fácil que esta película viera la luz, porque el proyecto era algo ilusorio y no se sabía que acogida podría tener entre el público, al igual que no ha sido fácil el camino recorrido por los muchos mediadores que llevamos años en este mundo de la gestión del conflicto, pero al igual que la película, de gran éxito posterior a su creación, la mediación tiene un enorme futuro. Fueron varias las productoras que rechazaron el guión; y no solo este, sino los actores. Propuestas de un lado y de otro fueron analizados para los distintos roles. No se tenía claro quien o quienes eran los adecuados; ¿te suena, querido lector?. Es una kmisma canción con distintos protagonistas. Es saber delimitar quien o quienes deben o pueden estar inmersos no solo en el conflicto, sino en la solución de este. Yo como mediador, animo a mis alumnos a que hagan una radiografía del conflicto, donde además de posiciones, intereses y necesidades, trabajo clásico que aprehendimos desde el primer momento, determinemos quienes son personajes principales y secundarios, para saber cuando y como intervenir.
La posproducción de la cinta del conflicto, nos hace pensar en todo momento en “regresar a nuestro futuro”,  aquél que nos lleva el proceso de mediación

¿Qué implica ‘volver al futuro’?

“Volver al futuro no solo es ir al futuro. En realidad implica viajar al pasado y, desde ahí, ir al futuro. El problema es que, al menos hasta donde llegan los conocimientos actuales de física de la humanidad, los dos viajes no se podrían hacer en la misma máquina del tiempo. Los principios teóricos que permitirían ir al pasado no son los mismos que actuarían en un posible viaje al futuro”. Por tanto… físicamente no, pero me pregunto… imaginariamente si ¿ y no es eso lo que hacemos en mediación?.

Pero además tenemos que tener en cuenta que IR AL PASADO NO ES LO MISMO QUE IR AL FUTURO. Podemos decir que viajar al futuro es ‘fácil’ ya que desde la teoría de la relatividad de Albert Einstein, tenemos claro que el tiempo no es uniforme en todo el universo.

La forma en la que podríamos viajar en el tiempo sería viajando a velocidades cercanas a la de la luz. Si hiciéramos un tren que nos permitiera hacerlo, el tiempo pasaría más lento para nosotros que para quienes están fuera del tren. Viajar en el tiempo de esa manera aunque sea teóricamente posible no implica que podamos hacerlo, pues no contamos con las soluciones técnicas requeridas para eso. Hoy no se sabe cómo construir un vehículo viable que le permita llevar a algún ser humano a la velocidad de la luz, y menos, que lo haga de modo que el pasajero sobreviva.

En cambio viajar al pasado es difícil (o imposible);  “Hay pequeños resquicios, arrugas y vacíos en el tiempo”, escribe Hawking, los cuales son evidentes a una escala más micro que la de los átomos, “en un lugar que llamamos ‘espuma cuántica’”. Es lo que llaman “agujeros negros”. Lo cierto es que fuera de la física, que no entendemos muchas veces “los mortales”, si se pudiera viajar atrás en el tiempo, muchas cosas cambiaríamos de lo ocurrido y de lo vivido y que en los conflictos, algunos hechos ocurran antes que sus causas y no después. Pero no puedo decirte otra cosa amigo lector, que es maravilloso poder “viajar en el tiempo” con nuestros mediados; es lo único que nuestra mente y nuestra habilidad, comprende, para llevarlos a un escenario distinto de futuro. Es lo único que marca nuestra “carta de navegación en el problema.

UNA CARTA DE NAVEGACION, que me permitirá mentalmente una y otra vez viajar del pasado al futuro, aprovechando el presente.  Hemos de tener en cuenta para finalizar que “una carta náutica es una representación a escala de aguas navegables y regiones terrestres adjuntas. Normalmente indica las profundidades del agua y las alturas del terreno, naturaleza del fondo, detalles de la costa incluyendo puertos, peligros a la navegación, localización de luces y otras ayudas a la navegación. Las cartas de navegación son instrumentos esenciales para la navegación náutica”. Pero ojo, siempre digo que cuando empezamos una formación en mediación, aprenderemos a modelar nuestra “carta de navegación” de futuro como mediador, sabiendo que, representar una esfera como es la tierra, en una superficie plana (aunque ya hoy en día haya programas informáticos), supone que haya cierta deformación de mediadas y de la realidad, por eso nunca existe la “mediación perfecta” sino aquella que sirve para nuestra realidad, tu realidad.

Javier Alés

sábado, 17 de agosto de 2019

Lección de Botánica para mediadores


¿Y por qué no? Siempre he dicho en mis conferencias que debemos aprender mas allá de lo que nos enseñan y hoy quisiera compartir con vosotros estos pensamientos.
Un árbol contiene las siguientes partes: raíz, tallo, hojas, ramas, flores y frutos. Al igual que un conflicto a mediar.
La raíz es la parte del árbol que queda bajo tierra. Su función principal es la de sujetar el árbol y absorber el agua y los minerales del suelo. La mayoría de los árboles tienen una raíz principal de la que se surgen las raíces secundarias.

Atajar el problema de raíz

Cuando hablamos de “atajar el problema de raíz” nos referimos a ésto. A que si no somos capaces de “bucear” en el origen, en la raíz, que se encuentra adherida a los sentimientos encontrados, aferrados en el tiempo que se han ido “sujetando” a la tierra sin dejar ver mas allá (ni tan si quiera la luz), difícilmente seremos capaces de poder hacer ver que es posible la solución y el acuerdo.
Dicen los expertos que algunos árboles tienen raíces especiales con una finalidad diferente y que pueden nacer a partir del tronco, las ramas o las hojas. Este es el caso de las raíces aéreas de los ficus que buscan el suelo para fijarse y sujetar bien al árbol.  Me gusta pensar en esta similitud en mediación. Muchas personas tienen raíces ya desde el inicio en alguna situación de desestructura que muchas veces refleja el comportamiento con el paso de los años
Otras veces, las raíces de ciertos árboles construyen una serie de contrafuertes que amplían la base del tronco para ofrecerle un mayor apoyo. Este tipo de raíces es bastante típico en muchos árboles tropicales. Para mi, mediador en ejercicio, es la familia.
Por otro lado, está el tallo es la estructura del árbol que separa las raíces de la copa, donde se sitúan las ramas y las hojas. En el caso del árbol lo llamamos  tronco. La función del tronco es la de separar las hojas de las raíces y trasportar la savia bruta desde el suelo hacia las hojas y la savia elaborada mediante el proceso de la fotosíntesis. Los troncos, a diferencia de los tallos de las hierbas, contienen un tejido llamado vulgarmente madera. El tallo o tronco de los árboles crece todos los años.
Diríamos que es la forma de ser, tus valores y tus principios.  A los que  nunca te pediremos que renuncies cuando acudas a mediación, pero que deben ser compartidos para que puedan ser comprendidos y respetados.
El tallo esta formado por dos tipos diferentes de tejidos: el  que forma la corteza y el que forma la madera. Estos dos tipos de tejidos forman una serie de tejidos conductores  encargado de transportar la savia bruta – agua y minerales- hacia las hojas.
Sobre esta “corteza” es sobre la que trabajaremos en una negociación, como artesanos que somos, una madera “única” en cada caso, que hará del mismo siempre algo especial y distinto. No hay una idéntica madera nunca.
¿Y las hojas? Son una de las partes más importantes de los árboles puesto que están encargadas de realizar la fotosíntesis así como la respiración la vegetal. Algunos árboles mantienen las hojas sobre el árbol durante todo el año. Estas se van renovando poco a poco ( árboles de hoja perenne). Otros árboles dejan caer todas las hojas durante una época del año y la copa permanece desnuda ( árboles de hoja caduca).

Alcanzar el acuerdo en mediación

Intereses, necesidades, posiciones… Unas perennes, otras caducas, pero siempre intentando dejar ver lo que las partes muestran en un conflicto. Las “hojas” de nuestra vida son las que deseamos mantener o intercambiar, dar o recibir.
También tendríamos las ramas. Son los tallos secundarios que se originan a partir de las yemas. El desarrollo de las yemas produce brotes con hojas cuyo crecimiento total dará lugar a una rama. Según como se produce el crecimiento de las ramas hablamos de ramificación. A mayor “madurez”, más ramas. Todo pueden ser oportunidades. No debemos desechar ninguna, porque a “cualquier rama nos podremos agarrar” para acercar posturas y nunca sabremos de dónde puede brotar.
Y, por último, las flores que biológicamente son los órganos sexuales de los árboles. No todo árbol da flores o frutos. No toda negociación en mediación llega a un acuerdo, pero bien es cierto que como todo árbol, aún sin flores, su belleza esta en su simple existencia. Los mediadores somos gestores y, como tal aún sin acuerdo, la “belleza” de la gestión está en haber recorrido el camino del diálogo aún cuando no exista al final del mismo “la flor”.
Excepto en algunos casos muy particulares, para que un árbol produzca frutos, las flores de este árbol necesitan ser polinizadas . Tiene que haber voluntad. Actitud porque sin ella no existe el fruto.
Gracias amigos por haber querido compartir conmigo una pequeña “lección de botánica en mediación”. Un abrazo“botánico” de las relaciones humanas.

lunes, 15 de octubre de 2018

TECNICAS DE INTERROGATORIO EN JUICIO ¿HAY DIFERENCIAS CON LA MEDIACIÓN?


Técnicas de interrogatorio en juicio

Por Rosana Pérez Gurrea.-
El interrogatorio de partes y de testigos es una de las piedras angulares de la actuación en sala y es uno de los aspectos más complicados a los que nos enfrentamos los letrados. Cómo formular las preguntas, analizar sobre la marcha las respuestas, cuándo y qué preguntar, en qué momento conviene cesar el interrogatorio y saber controlar los tiempos constituyen habilidades o, mejor dicho, técnicas que los letrados necesitamos conocer para llevar a buen término el juicio.
Saber interrogar es un arte y aunque hay normas generales reguladas en las leyes, a la hora de ponerlas en práctica en sala son insuficientes y es necesario tener otros  conocimientos relacionados con la psicología que nos permitan conocer el comportamiento del ser humano. En la universidad nadie nos ha enseñado a interrogar ni tampoco cómo actuar en estrados. Ambas cosas las vamos aprendiendo en el día a día de nuestra práctica judicial.
A partir de la entrada en vigor de la Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil, todos los interrogatorios están sujetos a los principios de oralidad e inmediación judicial, garantizando una mayor libertad y espontaneidad de las preguntas, con intervención directa del juzgador, así como una mayor garantía y fiabilidad en la valoración de este medio de prueba al poder comprobar el juez de forma directa el grado de credibilidad  y espontaneidad que le merece un testigo, además de pronunciarse sobre su idoneidad y sobre la admisibilidad e impertinencia de las preguntas formuladas.
Analizamos a continuación distintos aspectos prácticos del interrogatorio que nos pueden ayudar en su preparación y que conviene tener en cuenta para llevar a cabo un interrogatorio eficaz:
1.     Conocer e informar al testigo. Si citamos a un testigo para que declare en juicio es poque entendemos que es idóneo para nuestra defensa y que puede probar hechos trascendentes para el desarrollo del juicio. Ello suponer conocerlo y entrevistarnos previamente con él para poder valorar si su testimonio es creíble y si se expresa con claridad y coherencia, de lo contrario conviene que renunciemos a su declaración para evitar que sus respuestas nos perjudiquen al ser interrogado por el juez o por el abogado contrario.
2.     Preparar tanto al cliente como a los testigos. Tengo por costumbre reunirme con ellos antes del juicio para repasar los hechos y las preguntas que les voy a formular, mostrarles los documentos relevantes para su defensa, indicarles cómo se va a desarrollar el juicio, ya que algunos es la primera vez que se enfrentan a un juicio, e intentar tranquilizarles.
3.     Seguir un orden cronológico en la organización del interrogatorio que facilite la narración de los hechos captando la atención del juzgador. Es conveninente tener en sala un guión con las preguntas que nos permita mantener el hilo del interrogatorio, pero no es aconsejable leerlas literalmente ya que ello redunda en que el interrogatoro pierda fluidez y eficacia.
4.     Utilizar un lenguaje claro, sencillo y conciso que sea entendible por el testigo, sin emplear tecnicismos que dificulten su comprensión. Las preguntas  y las interrogaciones deben ser claras, sencillas y directas, los letrados debemos destacar lo indispensable e importante de una manera concisa impulsando la claridad en el lenguaje jurídico y sin que ello suponga pérdida de elegancia ni de rigor o corrección jurídica.
5.     No formular preguntas capciosas, sugestivas o impertinentes: teniendo en cuenta que ya hemos preparado el interrogatorio con el testigo, no procede realizar preguntas impertinentes, capciosas, inacabables o gramaticalmente complejas que, en definitiva, restan credibilidad a la declaración ante el Tribunal. Además nos exponen a las objeciones del juez con la consiguiente ruptura del ritmo del interrogatorio.
6.     Preguntar, no afirmar. Uno de los principales errores en los que podemos incurrir es interrogar afirmando, los letrados tenemos que formular preguntas y el interrogado es el que tiene que explicarse negando o afirmando. Lo contrario hace que la declaración pierda valor y credibilidad ante el juzgador
7.     Saber escuchar atentamente, hay que darle la oportunidad al testigo de explicarse: es importante que estemos pendientes del contenido de las respuestas, incluso podemos tomar notas ya que ello nos servirá de ayuda para razonar las conclusiones finales. Lo contrario genera la sensación de que no estamos interesados o que las respuestas están preparadas, lo que redunda en perjuicio de la defensa que estamos realizando.
8.     Respetar a los interrogados, que deben ser tratados con cordialidad durante el interrogatorio para que éste pueda realizarse con fluidez, evitando enfrentamientos entre abogados y partes o testigos. También conviene recordar que no debemos tutear a los interrogados.
9.     La importancia del lenguaje no verbal nos muestra diferentes habilidades para determinar la veracidad o falsedad de un testimomio. Es importante que nos fijemos en las maneras, el tono de voz, los silencios, la rapidez en las respuestas ya que todo ello da pistas a los jueces. También es conveniente que conozcamos al juez ante el que vamos a celebrar la vista, porque ello nos puede ayudar al preparar la estrategia de defensa.
10.   Finalmente, estar concentrados, descansados y llevar los casos bien estudiados.
En definitiva, un interrogatorio indebidamente realizado puede llevarnos a perder un juicio de ahí la importancia de conocer y tener distintas habilidades que nos permitan llevar a cabo este medio probatorio de una manera eficiente y eficaz.
Una vez leído el texto NOS GUSTARÍA SABER TU OPINIÓN… EN QUE SE DIFERENCIA EL INTERROGATORIO EN UN JUICIO Y LO QUE SERÍA EL INTERROGATORIO EN EL ÁMBITO DE LA MEDIACIÓN

lunes, 8 de octubre de 2018

ARGUMENTACION SOBRE LA JUSTICIA


Una justicia lenta, politizada, antigua y ahogada en papel
España tiene la mitad de jueces que la UE, su organización es decimonónica y sus sistemas informáticos no se entienden. Los operadores jurídicos exigen un pacto de Estado
Antonio Seoane celebra 26 juicios a la semana, pero ha llegado a señalar 60. Los nuevos despidos, reclamaciones por pensiones de viudedad o invalidez, problemas sindicales o de acoso laboral se agolpan en la mesa de su despacho día tras día. Su carga de trabajo está al 200% de lo considerado razonable. Trabaja por las tardes, muchas noches y los fines de semana. Y sabe que nunca será suficiente. La justicia le devuelve a este magistrado su particular roca de Sísifo una y otra vez; un colapso imposible de atajar.
La justicia en España es lenta, sobre todo en algunas jurisdicciones. Hay juzgados señalando juicios para 2020. Y los ciudadanos creen que, además, está politizada. El 56% de los españoles, según el informe sobre los indicadores de la justicia en la UE publicado el pasado abril por la Comisión Europea, tiene una opinión mala o muy mala sobre la independencia de los jueces, desconfianza que argumentan sobre todo por supuestas presiones políticas y económicas.
La ineficacia y la apariencia de politización de la justicia son los dos grandes problemas en torno a los cuales gravitan todos los demás. Pero ningún Gobierno democrático los ha abordado de forma radical. Quizá porque los ciudadanos no aprecian que la Administración de Justicia sea uno de los principales problemas del país (solo lo consideraba así el 1,4% de la población según el último barómetro del CIS); quizá porque la gente tiene relación con los juzgados en momentos puntuales de su vida y, a diferencia de lo que ocurre con la Sanidad o la Educación, la lentitud de la justicia nunca sacará a las masas a la calle; o quizá porque se trata de una reforma compleja y que requiere de múltiples consensos.
Los operadores jurídicos (abogados, jueces, fiscales, secretarios judiciales, funcionarios…) coinciden en que la solución no se puede demorar más, en que es urgente un Pacto sobre la Justicia que lleve de una vez al siglo XXI a uno de los tres poderes del Estado; un pacto duradero que pueda sentar las bases para el buen funcionamiento del sistema judicial como servicio público que tiene la obligación de atender en tiempo y forma las reclamaciones ciudadanas. Y, por primera vez, parece que hay también consenso entre los partidos sobre la necesidad de acometer estas reformas. “El momento político es idóneo”, opina Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española. “No se puede desaprovechar esta oportunidad”.
Sistema poco ágil y mal dotado
España tiene 5.800 jueces, 5.500 de ellos en activo. Son 12'5 por cada 100.000 habitantes, muy lejos de los 21'6 de media de la UE —aunque los criterios de cómputo no son homogéneos—. Los expertos consultados coinciden en que aumentar la planta judicial es necesario. Pero añaden que no es suficiente; que de nada sirve poner 4.000 o 5.000 jueces más en el país si eso no va acompañado de otros mecanismos que dejen atrás el viejo modelo organizativo del siglo XIX.
“Es urgente racionalizar el trabajo”, opina Margarita Robles, exmagistrada del Tribunal Supremo, diputada socialista y presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso. “Hay jurisdicciones y juzgados colapsados mientras otros tienen una carga de trabajo mínima, como los juzgados de menores o las salas civiles y penales de los tribunales superiores de justicia. Un primer paso sería hacer una radiografía de los juzgados existentes y de su carga de trabajo. Las estadísticas ahora no son fiables. Están las del Poder Judicial, las de las comunidades autónomas… Yo soy partidaria de una auditoría externa que diga de verdad quién sobra, quién no sobra y cuántos y dónde faltan”.
Hacen falta más jueces, pero no necesariamente más juzgados. Los magistrados plantean la posibilidad de crear, en vez de más juzgados unipersonales, tribunales de instancia en los que un secretario y un grupo de funcionarios puedan atender las necesidades de varios jueces. Porque los atascos no suelen estar en la tramitación de los casos sino en las resoluciones que tienen que dictar los magistrados. Así, la creación de nuevas plazas de juez no conllevaría la creación del mismo número de órganos judiciales y exigiría una menor inversión. “Esto supondría que el trabajo se podría repartir racionalmente entre todos los miembros de ese tribunal”, defiende José María Páez, juez decano de Málaga. “Y se evitaría esa situación tan absurda de que en un juzgado entren 2.500 asuntos al año y en otro 250”.
Sobre la mesa está también modificar el número de partidos judiciales en los que se divide España, 431, para simplificar el modelo y poder concentrar los recursos. “¿Qué sentido tiene que en Asturias haya ahora 18 partidos judiciales?”, se pregunta Ignacio González Vega, portavoz de la asociación progresista Jueces para la Democracia. “Tal y como están configurados, se crearon pensando en que los ciudadanos iban en diligencia, a caballo o a pie”, añade Manuel Almenar, portavoz de la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura, de tendencia conservadora. “Hoy en día no tienen sentido. La eficacia requiere partidos judiciales de mayor extensión y grandes sedes donde se concentren juzgados que estén dotados de más medios y mejores servicios de apoyo”.
Toneladas de papel
Otra cuestión: reducir las toneladas de papel que anegan los juzgados. “Para agilizar la justicia hay que arreglar de una vez el tema del expediente digital”, señala Páez, decano de Málaga. “Ahora mismo hay ocho sistemas informáticos distintos —siete de algunas comunidades autónomas con competencias de justicia transferidas y otro del ministerio—, que no se pueden comunicar entre sí. No tiene ningún sentido. ¿Queremos o no queremos que la justicia funcione a nivel nacional? Esa es la gran pregunta”. Los jueces decanos presentaron en octubre un documento consensuado sobre la necesidad de un Pacto de Estado y cuáles deberían ser sus líneas maestras.
Más jueces, mayor concentración de sedes, más y mejores servicios comunes, reorganizar el mapa judicial, más recursos en la oficina judicial avanzar en la senda tecnológica... Sobre el papel, parece fácil. Pero no lo es. La racionalidad suele chocar con unos alcaldes —de todos los partidos— que no quieren que se suprima un solo partido judicial porque lo perciben como una pérdida de poder; con unos intereses sindicales que muchas veces no ven con buenos ojos algunos cambios; con unas comunidades autónomas que se resisten a cambiar su sistema informático para que sea compatible con el resto; y con unos presupuestos —autonómicos y estatales— que no acompañan.
“Todos tenemos muy claro lo que hay que hacer, pero luego no se hace”, lamenta Robles. “Los magistrados, en todo caso, planteamos soluciones para casi todo”, asegura el decano Páez. “Sabemos que el tema de los partidos judiciales es políticamente complicado, así que otra opción sería mantener esos juzgados de partidos pequeños pero con menos competencias y avanzar por el camino de los juzgados especializados y tribunales de instancia. Existen muchos puntos de consenso posible y deberíamos centrarnos en ellos”.
¿Que instruyan los fiscales?
Hay un sinfín de debates abiertos: mejorar la forma de seleccionar a jueces y fiscales para que no solo se valore su memoria; potenciar de verdad los medios alternativos de resolución de conflictos, la mediación y el arbitraje; llevar a cabo reformas procesales valientes que establezcan procedimientos más sencillos y racionales que reduzcan dilaciones y carga de trabajo; una nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal que sustituya a la de 1881 y que probablemente lleve la instrucción a manos de los fiscales...
“Pero si se quiere ir adelante con esta idea se tiene que garantizar la autonomía de los fiscales y dar la vuelta a su estatuto”, opina Álvaro García, de la Unión Progresista de Fiscales. “La constitución establece que sea el Gobierno quien nombre al Fiscal General del Estado y reformarla es complicado, pero sí se puede blindar la carrera fiscal frente a injerencias políticas e impedir que el fiscal general pueda dar órdenes de no acusar a alguien”.
Un sistema que debe ser imparcial... y parecerlo
La politización de la justicia es la otra gran cuestión que debe abordar un pacto por la Justicia. El sistema no solo tiene que ser independiente, sino que debe parecerlo. El modelo de elección de los miembros del órgano de Gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, está siempre en el centro de ese debate. De sus 20 vocales, 12 son jueces y 8 son juristas de reconocido prestigio nombrados por el Parlamento. ¿Cómo deben nombrase los 12 procedentes de la judicatura? Los compromisos internacionales aceptados por España exigen que los jueces participen de alguna manera, pero no necesariamente excluyen un modelo mixto que incluya a las Cortes —como el anterior al actual, en el que las asociaciones de jueces preseleccionaban y el Parlamento elegía—. El Partido Popular y Ciudadanos pactaron una elección solo judicial, pero el PSOE no parece estar por la labor de excluir a las Cortes del proceso. El modelo perfecto, de cualquier forma, no existe.
No es lo único que debe revisarse. El régimen de ascensos y promociones es también motivo frecuente de queja entre jueces de base que aseguran que poner sentencias y hacer el trabajo bien no es suficiente para ascender y mejorar en la carrera; que quien no tiene contactos y se mueve políticamente no tiene acceso a ciertos cargos y que el interés del Gobierno por controlar determinados espacios, como la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, lo contamina todo. “Sería esencial objetivar el régimen de nombramientos, que haya que motivar exhaustivamente cada elección y que todo se lleve a cabo con la más absoluta transparencia”, defiende Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española.
“Es necesario replanteárselo todo”, dice el juez Seoane entre su montón de expedientes de papel. “Hasta ahora no ha habido una conciencia democrática de que sin una justicia que funcione no hay división de poderes”


AHORA ES VUESTRO TURNO... OS ANIMO  A QUE PODAIS REBATIR LOS ARGUMENTOS QUE EN PRENSA SE PUBLICARON... ¿os atrevéis?

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